Introducción

1. En Julio de 1990 la Federación Internacional de Contadores (IFAC) publicó sus "Guías de Ética para el Experto Contable", que fueron posteriormente refundidas en el "Código de Ética para el Experto Contable". Su objetivo fue proporcionar las bases en las que deben fundamentarse los requisitos de ética para el experto contable (1).

Como continuación de aquella publicación de 1990 y en la misma línea de incrementar su trabajo en el área de la ética y de la promoción de la armonización, la IFAC publica ahora esta Guía. Se pretende con ella alentar a los Institutos miembros a revisar sus disposiciones relativas a la formación de los profesionales afiliados a los mismos y de los aspirantes a serlo en el área de la ética profesional y en su aplicación.

2.  La IFAC es consciente de que los sistemas para la formación y entrenamiento de los expertos contables varían entre los distintos países y entre los diferentes Institutos miembros. También reconoce que las normas de ética están relacionadas con cada momento y cada contexto específicos. La situación puede cambiar en un período de tiempo y en un lugar concreto. Corresponde a los Institutos miembros, en su revisión de sus disposiciones sobre la enseñanza de la ética profesional, adaptar los criterios aquí vertidos a sus propias necesidades y circunstancias.

Propósito de esta Guía

3.  La sociedad deposita altas expectativas en la profesión. Un requisito previo esencial para cualquier grupo de expertos contables es la aceptación y observación de las normas de ética profesional que regulan sus relaciones con los usuarios de la información financiera, con quienes les contratan, con las personas que trabajan para ellos, con sus colegas, y con el público en general.

En consecuencia, es incumbencia de los Institutos miembros asegurar que los profesionales que pertenecen a ellos tienen el adecuado conocimiento de los principios de ética profesional y de las razones de las obligaciones que la ética profesional impone a los expertos contables.

4.  Los expertos contables necesitan ser adecuadamente conscientes de las implicaciones potenciales, en el ámbito de la ética, de las decisiones profesionales y gerenciales. Necesitan asimismo ser conscientes de las posibles presiones a que puede estar sometido el cumplimiento y el mantenimiento de las normas éticas en el ámbito de la toma de decisiones. En su condición de profesionales, los expertos contables tienen en la actualidad un creciente papel en la toma de decisiones, tanto si actúan en el ejercicio público de la profesión, como si trabajan en la industria o el comercio, en el sector público o en la educación. Están inmersos en un mundo en constante cambio, en el que las dificultades financieras, la ausencia de ética, los problemas en la regulación y las conmociones en el entorno son cada vez más frecuentes. En tales circunstancias el correcto conocimiento de las normas profesionales y la adecuada formación en este ámbito resultan esenciales.

5.  La IFAC estima que los Institutos miembros deben, en relación con sus profesionales afiliados, con los que lo serán en un futuro y con la sociedad, globalmente considerada, asegurar que sus integrantes poseen en todo momento el conocimiento de los valores éticos profesionales necesario para que actúen con eficacia y con integridad en un entorno cambiante.

Esta Guía pretende ayudar a los Institutos miembros en este cometido.

Formación previa a la cualificación

Enseñanza de la ética profesional

7.  Si los futuros afiliados deben percibir los valores y normas de ética como un importante componente del trabajo de la profesión, es vital que no perciban el tratamiento de estos temas en su educación como accesorio al programa principal. Por esta razón, la ética debe tratarse, por derecho propio. como una materia importante en el programa de estudios.

8.  Los estudiantes deben percibir y evaluar el peso específico otorgado por los educadores y evaluadores a la ética, como medida de la auténtica importancia prestada por la profesión y por los educadores a esta materia en la actividad profesional.

9.  Dada su importancia para el futuro experto contable, el tratamiento ideal para la ética profesional es considerarla, en principio, como una materia independiente. En la medida en que se produce el progreso del estudiante y obtiene un mayor conocimiento de otras materias del programa, se deben implantar tratamientos integrados o inter-disciplinares. Ello supone alentar a los estudiantes a tener en cuenta las posibles implicaciones éticas de los problemas abordados en el estudio de otras materias.

10.  Aunque el enfoque de cada programa para la enseñanza de la ética debe reflejar sus objetivos y contexto propios, se sugiere que el planteamiento inicial incluya:

—  la naturaleza de la ética; diferencias entre los enfoques filosóficos y profesionales;

—  conceptos de integridad, deberes, independencia y expectativas públicas;

—  ética y profesión; responsabilidad social;

—  ética y legislación;

—  consecuencias de los comportamientos contrarios a la ética en el individuo, en la profesión y en la sociedad, globalmente considerada;

—  ética de la actividad empresarial; y

—  ética y contabilidad, dilemas y su resolución.

Posteriormente debe abordarse el tratamiento de los aspectos concretos de ética con los que se enfrenta todo experto contable y de aquellos específicamente relacionados con el ejercicio público de la profesión.

11.  Al impartir el punto relativo a la ética y el experto contable, el estudiante debe ser alentado a analizar el papel de los códigos de ética, y a evaluarlos desde un punto de vista crítico. Debe ser invitado a contemplar los pronunciamientos de la profesión en este área como un esfuerzo positivo por crear un marco de confianza e integridad en el que debe actuar el experto contable. Los estudiantes deben ser alentados a analizar los pronunciamientos éticos de otras profesiones y, a la vista de ellos, examinar y comentar posibles enfoques para la profesión contable. El estudio rutinario de los códigos de ética no produce los efectos deseados.

12.  La impartición de la ética profesional a los estudiantes puede reforzarse notablemente mediante la utilización de una metodología participativa, que incluya la utilización de casos de estudio multidimensionales, la simulación de casos reales, la discusión de artículos o noticias y de grabaciones de video, el análisis de situaciones empresariales de la vida real que impliquen dilemas éticas, la discusión de pronunciamientos y de resoluciones disciplinarias y la realización de seminarios con conferenciantes externos con experiencia en empresas y en la toma de decisiones.

Este trabajo participativo debe conducir a quienes lo realicen a un mayor conocimiento de las implicaciones de la ética y de los conflictos potenciales entre los individuos y las empresas que pueden surgir de la participación en decisiones gerenciales complejas.

Aplicación en el marco del trabajo

13.  La mayoría de los Institutos miembros requieren a los aspirantes la obtención de la adecuada experiencia práctica antes de su admisión. La ética profesional impregna el trabajo del experto contable, dónde quiera que se realice. El comportamiento ético adecuado tiene la misma trascendencia que la competencia técnica. De este modo, este período de experiencia práctica y entrenamiento debe estructurarse de manera que suministre al futuro experto contable la oportunidad de observar la aplicación de la ética en una situación real de trabajo.

Los responsables de la dirección del entrenamiento de los aspirantes tienen en este punto una interesante oportunidad de hacerlo así. Pueden potenciar la sensibilización de los aspirantes a las dimensiones éticas del papel del experto contable en su trabajo, alentándolo a tratar de identificar cualquier implicación o conflicto ético en su trabajo, para que se forme una opinión al respecto y lo discuta con sus superiores.

14.  Los aspirantes y quienes se encuentran en los primeros años de experiencia resultarán sin duda beneficiados si se les expone a o participan en la discusión de cuestiones importantes relativas a la actividad de los profesionales a cuyo servicio trabajan, que pueda considerarse que tienen implicaciones éticas potenciales.

15.  La exposición por los superiores a sus subordinados de problemas éticos y de dilemas potenciales debe ser la norma a seguir. Ello puede ayudar al aspirante a experto contable a darse cuenta de que el beneficio personal no siempre es ético. Los aspirantes deben ser advertidos de que, cuando exista alguna duda sobre los aspectos éticos de una actuación o situación, la consulta con un punto de referencia solvente, como puede ser su Instituto profesional, puede ser una solución adecuada.

Formación profesional continuada

16.  El estudio de la ética profesional debe continuar después de la admisión de los miembros. El experto contable debe ser consciente de que esta cuestión debe acompañarle durante toda su carrera.

17.  La profesión actúa en un entorno cambiante. De la misma manera que las estructuras empresariales evolucionan, en la medida en que las prácticas económicas cambian y se desarrollan nuevos instrumentos financieros y técnicas y existe un creciente interés público por las decisiones empresariales y gubernamentales, cambian también las actitudes que a su vez se traducen en una mayor demanda de expectativas sobre la profesión contable.

18.  En tal contexto, es importante que el experto contable sea sensible al cambio, sea consciente de las posibles nuevas dimensiones de la ética y de los conflictos en su trabajo y esté informado y comprenda los puntos de vista y expectativas de su Instituto profesional y del público en relación con la ética profesional en un entorno cambiante.

19.  Los Institutos miembros deben prestar apoyo en estas cuestiones a sus afiliados. Deben esforzarse en mantenerlos informados. Ello puede hacerse mediante:

—  seminarios sobre el código de ética y su aplicación a nuevas situaciones;

—  sesiones con conferenciantes de la profesión o ajenos a la misma, conocidos por su implicación a alto nivel en las decisiones empresariales; y

—  discusión regular de las cuestiones de ética que puedan ser comentadas en la prensa diaria y en otras publicaciones.

La participación de los educadores en alguna o en todas estas actividades puede asegurar que también ellos están implicados en el enfoque evolutivo de la profesión en el tratamiento de las cuestiones de ética en un entorno dinámico.

Recomendación

20.  Cada uno de los Institutos miembros tiene el deber de informar y educar a sus miembros, actuales y futuros, en sus requerimientos éticos y en lo que esperan de sus afiliados en estas cuestiones. Las expectativas de los usuarios de los servicios del experto contable estriban en que éste ejercerá su responsabilidad y obligaciones de acuerdo con los más altos niveles de ética.

21.  La IFAC recomienda que las Instituciones miembros revisen sus disposiciones para la educación de sus afiliados actuales y futuros en el área de la ética profesional, vital para la percepción pública de la profesión contable.