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TÍTULO IV
De
los riesgos, daños y accidentes del comercio marítimo
Sección 1.ª : De las averías
Artículo 806.
Para los efectos del
Código, serán averías:
1.º Todo gasto
extraordinario o eventual que, para conservar el buque, el cargamento o ambas
cosas ocurriere durante la navegación.
2.º Todo daño o
desperfecto que sufriere el buque desde que se hiciere a la mar en el puerto de
salida hasta dar fondo y anclar en el de su destino, y los que sufran las
mercaderías desde que se cargaren en el puerto de su expedición hasta
descargarlas en el de su consignación.
Artículo 807.
Los gastos menudos y
ordinarios propios de la navegación, como los de pilotaje de costas y puertos,
los de lanchas y remolques, anclajes, visita, sanidad, cuarentenas, lazareto y
demás llamados de puerto, los fletes de gabarras y descarga hasta poner las
mercaderías en el muelle, y cualquier otro común a la navegación, se
considerarán gastos ordinarios a cuenta del fletante, a no mediar pacto expreso
en contrario.
Artículo 808.
Las averías serán:
1.º Simples o
particulares.
2.º Gruesas o
comunes.
Artículo 809.
Serán averías simples
o particulares, por regla general, todos los gastos y perjuicios causados en el
buque o en su cargamento que no hayan redundado en beneficio y utilidad común de
todos los interesados en el buque y su carga, y especialmente las siguientes:
1.º Los daños
que sobrevinieren al cargamento desde su embarque hasta su descarga, así por
vicio propio de la cosa como por accidente de mar o por fuerza mayor, y los
gastos hechos para evitarlos y repararlos.
2.º Los daños y
gastos que sobrevinieren al buque en su casco, aparejos, armas y pertrechos, por
las mismas causas y motivos desde que se hizo a la mar en el puerto de salida
hasta que ancló y fondeó en el de su destino.
3.º Los daños
sufridos por las mercaderías cargadas sobre cubierta, excepto en la navegación
de cabotaje, si las Ordenanzas marítimas lo permiten.
4.º Los sueldos
y alimentos de la tripulación cuando el buque fuere detenido o embargado por
orden legítima o fuerza mayor, si el fletamento estuviere contratado por un
tanto el viaje.
5.º Los gastos
necesarios de arribada a un puerto para repararse o aprovisionarse.
6.º El menor
valor de los géneros vendidos por el Capitán en arribada forzosa, para pago de
alimentos y salvar a la tripulación, o para cubrir cualquiera otra necesidad del
buque, a cuyo cargo vendrá el abono correspondiente.
7.º Los
alimentos y salarios de la tripulación mientras estuviere el buque en
cuarentena.
8.º El daño
inferido al buque o cargamento por el choque o abordaje con otro, siendo
fortuito e inevitable.
Si el accidente
ocurriere por culpa o descuido del Capitán, éste responderá de todo el daño
causado.
9.º Cualquier
daño que resultare al cargamento por faltas, descuido o baraterías del Capitán o
de la tripulación, sin perjuicio del derecho del propietario a la indemnización
correspondiente contra el Capitán, el buque y el flete.
Artículo 810.
El dueño de la cosa
que dio lugar al gasto o recibo del daño soportará las averías simples o
particulares.
Artículo 811.
Serán averías gruesas
o comunes, por regla general, todos los daños y gastos que se causen
deliberadamente para salvar el buque, su cargamento, o ambas cosas a la vez, de
un riesgo conocido y efectivo, y en particular las siguientes:
1.ª Los efectos
o metálico invertidos en el rescate del buque o del cargamento apresado por
enemigos, corsarios o piratas, y los alimentos, salarios y gastos del buque
detenido mientras se hiciere el arreglo o rescate.
2.ª Los efectos
arrojados al mar para aligerar el buque, ya pertenezcan al cargamento, ya al
buque o a la tripulación, y el daño que por tal acto resulte a los efectos que
se conserven a bordo.
3.ª Los cables y
palos que se corten o inutilicen, las anclas y las cadenas que se abandonen,
para salvar el cargamento, el buque o ambas cosas.
4.ª Los gastos
de alijo o transbordo de una parte del cargamento para aligerar el buque y
ponerlo en estado de tomar puerto o rada, y el perjuicio que de ello resulte a
los efectos alijados o transbordados.
5.ª Los daños
causado a los efectos del cargamento por la abertura hecha en el buque para
desaguarlo e impedir que zozobre.
6.ª Los gastos
hechos para poner a flote un buque encallado de propósito con objeto de
salvarlo.
7.ª El daño
causado en el buque que fuere necesario abrir, agujerear o romper para salvar el
cargamento.
8.ª Los gastos
de curación y alimento de los tripulantes que hubieren sido heridos o
estropeados defendiendo o salvando el buque.
9.ª Los salarios
de cualquier individuo de la tripulación detenido en rehenes por enemigos,
corsarios o piratas, y los gastos necesarios que cause en su prisión, hasta
restituirse al buque, o a su domicilio, si lo prefiere.
10.ª El salario
y alimentos de la tripulación del buque fletado por meses, durante el tiempo que
estuviere embarcado o detenido por fuerza mayor u orden del Gobierno, o para
reparar los daños causados en beneficio común.
11.ª El
menoscabo que resultare en el valor de los géneros vendidos en arribada forzosa
para reparar el buque por causa de avería gruesa.
12.ª Los gastos
de la liquidación de la avería.
Artículo 812.
A satisfacer el
importe de las averías gruesas o comunes contribuirán todos los interesados en
el buque y cargamento existente en él al tiempo de ocurrir la avería.
Artículo 813.
Para hacer los gastos
y causar los daños correspondientes a la avería gruesa, precederá resolución del
Capitán, tomada previa deliberación con el Piloto y demás Oficiales de la nave y
audiencia de los interesados en la carga que se hallaren presentes.
Si éstos se opusieren,
y el Capitán y Oficiales, o su mayoría, o el Capitán, separándose de la mayoría,
estimaren necesarias, ciertas medidas, podrán ejecutarse bajo su
responsabilidad, sin perjuicio del derecho de los cargadores a ejercitar el suyo
contra el Capitán ante el Juez o Tribunal competente, si pudieren probar que
procedió con malicia, impericia o descuido.
Si los interesados en
la carga, estando en el buque, no fueren oídos, no contribuirán a la avería
gruesa, imputable en esta parte al capitán, a no ser que la urgencia del caso
fuere tal que faltase el tiempo necesario para la previa deliberación.
Artículo 814.
El acuerdo adoptado
para causar los daños que constituyen avería común, habrá de extenderse
necesariamente en el Libro de Navegación, expresando los motivos y razones en
que se apoyó, los votos en contrario y el fundamento de la disidencia, si
existiere, y las causas irresistibles y urgentes a que obedeció el Capitán, si
obró por sí.
En el primer caso, el
acta se firmará por todos los presentes que supieren hacerlo, a ser posible,
antes de proceder a la ejecución; y cuando no lo sea, en la primera oportunidad.
En el segundo, por el Capitán y los Oficiales del buque.
En el acta y después
del acuerdo, se expresarán circunstancialmente todos los objetos arrojados, y se
hará mención de los desperfectos que se causen a los que se conserven en el
buque. El Capitán tendrá obligación de entregar una copia de esta acta a la
Autoridad judicial marítima del primer puerto donde arribe, dentro de las
veinticuatro horas de su llegada, y de ratificarla luego con juramento.
Artículo 815.
El Capitán dirigirá la
echazón y mandará arrojar los efectos por el orden siguiente:
1.º Los que se
hallaren sobre cubierta, empezando por los que embaracen la maniobra o
perjudiquen al buque, prefiriendo, si es posible, los más pesados y de menos
utilidad y valor.
2.º Los que
estuvieren bajo la cubierta superior, comenzando siempre por los de más peso y
menos valor, hasta la cantidad y número que fuese absolutamente indispensable.
Artículo 816.
Para que puedan
imputarse en la avería gruesa y tengan derecho a indemnización los dueños de los
efectos arrojados al mar, será preciso que, en cuanto a la carga, se acredite su
existencia a bordo con el conocimiento; y, respecto a los pertenecientes al
buque, con el inventario formado antes de la salida, conforme al párrafo 1 del
artículo 612.
Artículo 817.
Si aligerado el buque
por causa de tempestad para facilitar su entrada en el puerto o rada, se
transbordase a lanchas o barcas alguna parte del cargamento y se perdiere, el
dueño de esta parte tendrá el derecho a la indemnización, como originada la
pérdida de avería gruesa, distribuyéndose su importe entre la totalidad del
buque y el cargamento de que proceda.
Si, por el contrario,
las mercaderías transbordadas se salvaren y el buque pereciere, ninguna
responsabilidad podrá exigirse al salvamento.
Artículo 818.
Si, como medida
necesaria para cortar un incendio en puerto, rada, ensenada o bahía, se acordase
echar a pique algún buque, esta pérdida será considerada avería gruesa, a que
contribuirán los buques salvados.
Sección 2.ª : De las arribadas forzosas
Artículo 819.
Si el Capitán, durante
la navegación, creyere que el buque no puede continuar el viaje al puerto de su
destino por falta de víveres, temor fundado de embargo, corsarios o piratas, o
por cualquier accidente de mar que lo inhabilite para navegar, reunirá a los
Oficiales, citará a los interesados en la carga que se hallaren presentes y que
pueden asistir a la Junta sin derecho a votar; y si, examinadas las
circunstancias del caso, se considerase fundado el motivo, se acordará la
arribada al puerto más próximo y conveniente, levantando y extendiendo en el
libro de navegación la oportuna acta, que firmarán todos.
El Capitán tendrá voto
de calidad, y los interesados en la carga podrán hacer las reclamaciones y
protestas que estimen oportunas, las cuales se insertarán en el acta para que
las utilicen como vieren convenirles.
Artículo 820.
La arribada no se
reputará legítima en los casos siguientes:
1.º Si la falta
de víveres procediere de no haberse hecho el avituallamiento necesario para el
viaje según uso y costumbre, o si se hubieren inutilizado o perdido por mala
colocación o descuido en su custodia.
2.º Si el riesgo
de enemigos, corsarios o piratas no hubiere sido bien conocido, manifiesto y
fundado en hechos positivos y justificables.
3.º Si el
desperfecto del buque proviniere de no haberlo reparado, pertrechado, equipado y
dispuesto convenientemente para el viaje, o de alguna disposición desacertada
del Capitán.
4.º Siempre que
hubiere en el hecho, causa de la avería, malicia, negligencia, imprevisión o
impericia del Capitán.
Artículo 821.
Los gastos de la
arribada forzosa serán siempre de cuenta del naviero o fletante; pero éstos no
serán responsables de los perjuicios que puedan seguirse a los cargadores por
consecuencia de la arribada, siempre que ésta hubiere sido legítima.
En caso contrario,
serán responsables mancomunadamente el naviero y el Capitán.
Artículo 822.
Si para hacer
reparaciones en el buque, o porque hubiere peligro de que la carga sufriera
avería, fuese necesario proceder a la descarga, el Capitán deberá pedir al Juez
o Tribunal competente, autorización para el alijo, y llevarlo a cabo con
conocimiento del interesado, o representante de la carga, si lo hubiere.
En puerto extranjero,
corresponderá dar la autorización al Cónsul español, donde le haya.
En el primer caso,
serán los gastos de cuenta del naviero, y en el segundo, correrán a cargo de los
dueños de las mercaderías en cuyo beneficio se hizo la operación.
Si la descarga se
verificara por ambas causas, los gastos se distribuirán proporcionalmente entre
el valor del buque y el del cargamento.
Artículo 823.
La custodia y
conservación del cargamento desembarcado estará a cargo del Capitán, que
responderá de él a no mediar fuerza mayor.
Artículo 824.
Si apareciere averiado
todo el cargamento o parte de él, o hubiere peligro inminente de que se
averiase, podrá el Capitán pedir al Juez o Tribunal competente, o al Cónsul, en
su caso, la venta de todo o parte de aquél, y el que de esto deba conocer,
autorizarla, previo reconocimiento y declaración de Peritos, anuncios y demás
formalidades del caso, y anotación en el libro, conforme se previene en el
artículo 624.
El Capitán justificará
en su caso la legalidad de su proceder, so pena de responder al cargador del
precio que habrían alcanzado las mercaderías llegando en buen estado al puerto
de su destino.
Artículo 825.
El Capitán responderá
de los perjuicios que cause su dilación, si, cesando el motivo que dio lugar a
la arribada forzosa, no continuase el viaje.
Si el motivo de la
arribada hubiere sido el temor de enemigos, corsarios o piratas, precederán a la
salida, deliberación y acuerdo en junta de Oficiales del buque e interesados en
la carga que se hallaren presentes, en conformidad con lo dispuesto en el
artículo 819.
Sección 3.ª : De los abordajes
Artículo 826.
Si un buque abordase a
otro, por culpa, negligencia o impericia del Capitán, Piloto u otro cualquiera
individuo de la dotación, el naviero del buque abordador indemnizará los daños y
perjuicios ocurridos, previa tasación pericial.
Artículo 827.
Si el abordaje fuese
imputable a ambos buques, cada uno de ellos soportará su propio daño y ambos
responderán solidariamente de los daños y perjuicios causados en sus cargos.
Artículo 828.
La disposición del
artículo anterior es aplicable al caso en que no pueda determinarse cuál de los
dos buques ha sido causante del abordaje.
Artículo 829.
En los casos
expresados, quedan a salvo la acción civil del naviero contra el causante del
daño, y las responsabilidades criminales a que hubiere lugar.
Artículo 830.
Si un buque abordare a
otro por causa fortuita o de fuerza mayor, cada nave y su carga soportará sus
propios daños.
Artículo 831.
Si un buque abordare a
otro, obligado por un tercero, indemnizará los daños y perjuicios que ocurrieren
el naviero de este tercer buque, quedando el Capitán responsable civilmente para
con dicho naviero.
Artículo 832.
Si, por efecto de un
temporal o de otra causa de fuerza mayor, un buque que se halla debidamente
fondeado y amarrado, abordare a los inmediatos a él, causándoles averías, el
daño ocurrido tendrá la consideración de avería simple del buque abordado.
Artículo 834.
Si los buques que se
abordan tuvieren a bordo práctico ejerciendo sus funciones al tiempo del
abordaje no eximirá su presencia a los Capitanes de las responsabilidades en que
incurran; pero tendrán éstos derecho a ser indemnizados por los prácticos, sin
perjuicio de la responsabilidad criminal en que éstos pudieran incurrir.
Artículo 835.
La acción para el
resarcimiento de daños y perjuicios que se deriven de los abordajes no podrá
admitirse si no se presenta dentro de las veinticuatro horas protesta o
declaración ante la Autoridad competente del punto en que tuviere lugar el
abordaje, o la del primer puerto de arribada del buque, siendo en España, y ante
el Cónsul de España, si ocurriese en el extranjero.
Artículo 836.
Para los daños
causados a las personas o al cargamento, la falta de protesta no puede
perjudicar a los interesados que no se hallaban en la nave o no estaban en
condiciones de manifestar su voluntad.
Artículo 837.
La responsabilidad
civil que contraen los navieros en los casos prescritos en esta Sección, se
entiende limitada al valor de la nave con todas sus pertenencias y fletes
devengados en el viaje.
Artículo 838.
Cuando el valor del
buque y sus pertenencias no alcanzare a cubrir todas las responsabilidades,
tendrá preferencia la indemnización debida por muerte o lesiones de las
personas.
Artículo 839.
Si el abordaje tuviere
lugar entre buques españoles en aguas extranjeras, o si, verificándose en aguas
libres, los buques arribaren a puerto extranjero, el Cónsul de España en aquel
puerto instruirá la sumaria averiguación del suceso, remitiendo el expediente al
Capitán General del Departamento más inmediato para su continuación y
conclusión.
Sección 4.ª : De los naufragios
Artículo 840.
Las pérdidas y
desmejoras que sufran el buque y su cargamento a consecuencia del naufragio o
encalladura, serán individualmente de cuenta de los dueños, perteneciéndoles en
la misma proporción los restos que se salven.
Artículo 841.
Si el naufragio o
encalladura procedieren de malicia, descuido o impericia del Capitán, o porque
el buque salió a la mar no hallándose suficientemente reparado y pertrechado, el
naviero o los cargadores podrán pedir al Capitán la indemnización de los
perjuicios causados al buque o al cargamento por el siniestro, conforme a lo
dispuesto en los artículos 610, 612, 614 y 621.
Artículo 842.
Los objetos salvados
del naufragio quedarán especialmente afectos al pago de los gastos del
respectivo salvamento, y su importe deberá ser satisfecho por los dueños de
aquéllos antes de entregárselos, y con preferencia a otra cualquiera obligación
si las mercaderías se vendiesen.
Artículo 843.
Si navegando varios
buques en conserva, naufragare alguno de ellos, la carga salvada se repartirá
entre los demás en proporción a lo que cada uno pueda recibir.
Si algún Capitán se
negase sin justa causa a recibir la que le corresponda, el Capitán náufrago
protestará contra él, ante dos Oficiales de mar, los daños y perjuicios que de
ello se sigan, ratificando la protesta dentro de las veinticuatro horas de la
llegada al primer puerto, e incluyéndola en el expediente que debe instruir con
arreglo a lo dispuesto en el artículo 612.
Si no fuere posible
trasladar a los demás buques todo el cargamento náufrago, se salvarán con
preferencia los objetos de más valor y de menos volumen, haciéndose la
designación por el Capitán con acuerdo de los Oficiales de su buque.
Artículo 844.
El Capitán que hubiere
recogido los efectos salvados del naufragio continuará su rumbo al puerto de su
destino, y, en llegando, los depositará, con intervención judicial, a
disposición de sus legítimos dueños.
En el caso de variar
de rumbo, si pudiere descargar en el puerto a que iban consignados, el Capitán
podrá arribar a él si lo consintiesen los cargadores o sobrecargos presentes y
los Oficiales y pasajeros del buque, pero no lo podrá verificar, aun con este
consentimiento, en tiempo de guerra o cuando el puerto sea de acceso difícil y
peligroso.
Todos los gastos de
esta arribada serán de cuenta de los dueños de la carga, así como el pago de los
fletes que, atendidas las circunstancias del caso, se señalen por convenio o por
decisión judicial.
Artículo 845.
Si en el buque no
hubiere interesado en la carga que pueda satisfacer los gastos y los fletes
correspondientes al salvamento, el Juez o Tribunal competente podrá acordar la
venta de la parte necesaria para satisfacerlo con su importe. Lo mismo se
ejecutará cuando fuese peligrosa su conservación, o cuando en el término de un
año no se hubiese podido averiguar quiénes fueren sus legítimos dueños.
En ambos casos se
procederá con la publicidad y formalidades determinadas en el artículo 579, y el
importe líquido de la venta se constituirá en depósito seguro, a juicio del Juez
o Tribunal, para entregarlo a sus legítimos dueños.
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